La marca personal del escritor en tiempos de corrección política.

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romper papelLa fortaleza de la marca personal del escritor es el sostén de su carrera literaria. La imagen que proyecta un autor hacia los lectores tiene muchas caras. Una de ellas, la más importante, es la que está relacionada con su destreza como escritor. Esta abarca, desde el género literario en el que es especialista, su estilo, temáticas que aborda y una valoración de su talento que puede ser más subjetiva según quién lo haya leído.

Pero hay otros elementos que componen la marca personal de un escritor y que no pasan por la tarea concreta a la que se dedica, sino por su ubicación dentro de la sociedad y su pensamiento.

De un escritor, como de cualquier artista, se espera una mirada más profunda que la que puede realizar alguien que no tiene esa necesidad de expresarse. Por ello, suele suscitar interés conocer a la persona que está detrás de la creación. Asimismo, el escritor se ve muchas veces en la duda acerca de los beneficios de compartir sus ideas o no o hasta donde arriesgarse a opinar sin molestar a los posibles lectores.

Hay muchos temas que importan y dividen a ese grupo heterogéneo que son los lectores. El querer ubicarse en un terreno neutral frente a los temas que más debate el conjunto de la sociedad, puede parecer un camino ideal para no perder potenciales lectores. Sin embargo, el terreno neutral suele ser más bien el camino para no ganarse el interés de nadie.

Por otra parte, en la sociedad actual, hay posturas que son políticamente correctas y que cualquiera medianamente informado puede identificar rápidamente. Manejarse dentro de estas posturas también puede verse cómo un terreno seguro, donde se contentará a una mayoría. Pero poco se puede conocer realmente de un autor que viene a decirnos lo mismo que dice casi todo el mundo.

En la comunicación en general, desde las redes sociales, los blogs o las entrevistas, como en los libros, querer complacer a los lectores es posiblemente el camino más directo a la indiferencia.

Y mientras escribimos una historia de ficción las tentaciones para no quedar mal con nadie pueden ser muchas: incluir personajes femeninos en roles protagónicos sólo para equilibrar el peso de los géneros, forzar la representación de la diversidad sexual en el universo de nuestra ficción, evitar las expresiones racistas en boca de nuestros personajes que puedan herir la sensibilidad de un lector, son algunas de las que pueden valer de ejemplo.

Para ganarse un sitio en el radar de los lectores, el pensamiento independiente y la autenticidad, son dos de las mejores herramientas. La libertad a la hora de escribir no puede ser coartada por el propio autor, aunque con ello, el enfado de un sector de la platea sea inevitable.

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Alejandro Capparelli

Como autor, he publicado dos libros: la novela corta «Robado», finalista del VIII Concurso 2016 de Bubok – Lengua de Trapo y el libro «Edición indie. Cómo ser un escritor independiente», que ha llegado a obtener el reconocimiento de best seller en Amazon. Asesoro a otros escritores para que puedan publicar sus libros y construir una marca personal sólida que les permita vivir de lo que escriben. Llevo 4 años investigando el tema de la autopublicación y autopromoción de escritores y compartiendo en este blog todo lo que sé. Trabajo en Marketing y Comunicación, desde hace más de 10 años para diversas empresas. El marketing editorial me permite combinar mi profesión con mi pasión: la escritura.

Comentarios

La marca personal del escritor en tiempos de corrección política. — 2 comentarios

  1. Hola Alejandro.

    ¡Un post valiente! Guardar las formas es una cosa, no ser sincero sobre lo que se piensa o se desea, o bien actuar de forma diferente a como es uno por aquello de parecer políticamente correcto, es pillarse los dedos. Como bien dices, la neutralidad conduce directamente a la indiferencia.

    Tenemos ejemplos de conocidísimos escritores que no se muerden la lengua, como Pérez-Reverte. Es un autor que, con sus opiniones (incluso en contra de las decisiones que toma la Academia, siendo él mismo un académico) crea controversia. Claro que él puede permitírselo.

    Al escritor novel yo le recomendaría que, sin dejar de ser fiel a sus principios e ideas, piense muy bien lo que va a decir antes de hacerlo.

    Genial artículo. Me ha encantado y lo comparto.

    Un saludo.

    • ¡Gracias por el comentario! Me parece un buen ejemplo el de Pérez-Reverte, estoy de acuerdo. ¡Gracias por compartir también!

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